2011 – “El desafío es conseguir cumplir la promesa de una educación mejor para un mundo y una vida mejor”

“El desafío es conseguir, finalmente, cumplir la promesa de una educación mejor para un mundo y una vida mejor. La posibilidad existe, nuestra responsabilidad como profesionales de la educación es conseguir realizarla.”

Entrevista con Diego Levis, especialista en usos sociales de las Tecnologías de la Comunicación y la Educación
“Promover el trabajo colaborativo y entre pares no será posible si no cambiamos el modelo educativo”
Diego Levis, profesor titular de la Cátedra de Tecnologías Educativas de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) conversó con EducaRed sobre la integración de las TICs en la enseñanza y la complejidad de los procesos implicados en la promoción del trabajo colaborativo y en red en el contexto educativo actual.

EducaRed: La irrupción de la Web 2.0, ¿ha modificado el vínculo entre docentes y alumnos? ¿De qué manera?
Diego Levis: El uso cotidiano de las tecnologías digitales modifica el vínculo entre docentes y estudiantes, no sólo la web 2.0. Que los niños y adolescentes comiencen a utilizar de forma corriente el correo electrónico para comunicarse con sus maestros, hace que estos tengan que dejar abierta esta compuerta para el trabajo con sus estudiantes. Es muy difícil que un docente se niegue a darle su dirección de correo electrónico a un estudiante que se la solicite. Otra cosa es que luego, una vez que lo da, conteste de forma ágil y que sea más o menos hábil en su utilización. Esto, a pesar de sus limitaciones, implica una apertura importante y le da a los estudiantes una sensación de mayor proximidad con sus docentes. También, el uso de la Web social permite una modificación del vínculo, por el hecho de que los docentes en sus clases presenciales puedan utilizar estas nuevas herramientas, posibilitando prácticas pedagógicas innovadoras. Hoy muchos docentes que utilizan redes sociales en su vida cotidiana, usan estas aplicaciones web para acercarse más a sus estudiantes. Hay una suerte de mito que tiende a considerar que los jóvenes son los únicos que utilizan medios sociales como Facebook y eso no es cierto.

ER: el Programa Conectar.igualdad está en marcha en todo el país. ¿Qué opinión le merece? ¿Está de acuerdo con el modo de implementación desde la perspectiva pedagógica?
DL: Me parece que en principio incorporar tecnologías digitales en el aula es importante, aunque es necesario remarcar en cuenta que, en mayor o menor medida, los medios digitales ya están presentes en el sistema educativo, directa e indirectamente. Hoy, un alto porcentaje de estudiantes y docentes utilizan computadoras y otros dispositivos digitales en sus vidas cotidianas fuera de los colegios, ¿Cúal es el motivo por el cual no se aprovecha el enorme potencial educativo que esto representa? Durante los últimos 20 – 25 años, salvo excepciones, el modelo de incorporación de la computadora en la educación a través de gabinetes o laboratorios de informática ha fracasado en tanto no ha aportado mejoras significativas en la educación. Entre otros factores, este fracaso es debido por que en el modelo del laboratorio, el uso de los equipos se convierte en algo excepcional, limitado, en general, a determinadas horas semales. No se debe soslayar el poder que en esta estructura adquiere el responsable de la sala. Otro factor a tener en cuenta es la escasa disponibilidad de equipos, limitada a una PC cada tres, cuatro o más estudiantes. Un modelo alternativo a los laboratorios informáticos fue en estas últimas décadas equipar cada aula con una, dos y hasta tres computadoras destinadas a ser utilizadas como herramientas de consulta a modo de enciclopedias. Aunque más barato que las enciclopedias a las que pretende reemplazar este tipo de uso no aporta ninguna innovación pedagógica.
Por todo esto, la propuesta de que cada alumno cuente con un ordenador para su uso personal me parece relevante, lo que no quiere decir que el equipamiento por sí solo vaya a modificar las formas de aprender en la escuela.
En relación con Conectar.igualdad, me parece que es equivocado que se haya comenzado por la escuela secundaria. Cuando un chico de 13 años llega al nivel medio, ya tiene hábitos adquiridos de cuál es su papel en el aula, de cómo se hacen las cosas, lo que se espera de él…y eso no lo va a cambiar una computadora. A esto se le añade que a esa edad la mayoría de los chicos tienen incorporada a la computadora como parte de su universo de entretenimiento, una máquina para jugar, ver películas, comunicarse con los amigos… Modificar esta tendencia no será sencillo. En cambio si un programa como este se implementara desde la primaria, se podría naturalizar el uso de la computadora para actividades escolares como se hace con el manual, el cuaderno y otras tecnologías tradicionales en el aula. Por este motivo, a priori, me parece mejor el modelo puesto en marcha en Uruguay con el Plan Ceibal, que priorizó inicialmente la escuela primaria, lo cual no significa que su desarrollo no presente dificultades e inconvenientes.

3-¿Qué políticas de formación docente se requieren llevar adelante para la incorporación de los maestros y profesores a esta nueva realidad tecnológica, en breve el escenario en que transcurrirá la enseñanza?
DL: Si aceptamos que el profesor tiene un papel fundamental como inductor, motivador y facilitador del proceso de aprendizaje, hoy es primordial que utilice estas tecnologías en la enseñanza; que no sienta que son una amenaza, que deje de estar persuadido que los niños y jóvenes saben todo acerca del uso de computadoras y otros dispositivos digitales (temores que se justifican en las afirmaciones, a mi juicio, apresuradas de muchos autores, difundidas a través de los medios de comunicación y alguna literatura académica). Los chicos saben usar las aplicaciones que utilizan habitualmente, esto no implica que conozcan otras aplicaciones y menos aún que sean capaces de darles un uso pedagógicamente significativo y de desarrollar pensamiento crítico. Incluso en el caso de que todos los estudiantes tuvieran competencias y un conocimiento avanzado de los artefactos y de las aplicaciones informáticas (dispositivos lógicos) la función del docente es la de proveer herramientas que faciliten la construcción de sentido y de conocimiento. La formación docente, una vez superada la instrucción instrumental (cómo utilizar los dispositivos), debería apuntar a que los docentes y futuros docentes desarrollen competencias centradas en el desarrollo estrategias de enseñanza y aprendizaje que favorezcan prácticas colaborativas y el pensamiento crítico, con el fin de que los estudiantes dejen de ser meros receptores y repetidores de información para pasar a ser constructores de conocimiento. El camino no es fácil, ni tampoco es conocido, pero las tecnologías digitales permiten imaginar nuevas dinámicas aúlicas. El desafío es conseguir, finalmente, cumplir la promesa de una educación mejor para un mundo y una vida mejor. La posibilidad existe, nuestra responsabilidad como profesionales de la educación es conseguir realizarla.

ER: ¿Y el tema de la brecha digital? ¿Usted cree que la inclusión masiva de tecnología queda desactualizado el concepto?
DL: Yo prefiero hablar brecha cultural que, pienso, es muy profunda en América Latina. Cuando era chico, mi mamá tenía una biblioteca llena de libros de distintos temas que cubría tres paredes de una habitación mientras que en las casas de muchos de mis compañeros de colegio apenas había una enciclopedia mediocre en la estantería del comedor que nadie consultaba nunca. El tener o no tener libros en la casa marcaba una diferencia importante cuyo origen no era económico.
Volviendo a Conectar.igualdad, me parece muy bien que a cada joven se le de la oportunidad de poseer una computadora de uso personal, independientemente del uso que se haga de ella en la escuela. Quizás, para muchos, esto represente una oportunidad para dar los primeros pasos para reducir la desigualdad cultural y mejorar su capital simbólico.

ER: ¿Por qué asegura que navegar a la deriva en la Web puede representar una apasionante experiencia educativa?
DL: En un libro que publiqué hace ya más de diez años afirmaba que el principal valor educativo de la computadora conectada a Internet es la posibilidad que ofrece a los estudiantes de descubrir nuevos saberes motivados por su propia curiosidad, de un modo similar a como aprendemos desde pequeños. Por ejemplo, si un chico tiene que hacer una investigación sobre Historia y empieza a visitar sitios Web, podrá encontrar información no útil, pero descubrirá textos en distintos formatos que lo llevarán a otros que pueden estar vinculados o no con lo que está estudiando, pero que le aportará nuevos saberes, incluso en cuestiones en las que en principio no tenía ningún interés previo, pero que pueden terminan siendo de gran interés para él. Uno de los problemas más comunes que observo en mis estudiantes, universitarios de distintos años, es la falta de curiosidad. Sigo pensando que la posibilidad de recorrer la red con estímulos puede potenciar la curiosidad, motivando el ansia por descubrir, es decir por aprender. Y en esta tarea es fundamental el docente.

ER: En sus trabajos hace referencia a las redes educativas como entornos que no se refieren a computadoras, cables o programas informáticos, sino a una experiencia educativa concreta. ¿Podría explicar este concepto?
DL: Las redes educativas, en principio, ofrecen la posibilidad de construir entornos de trabajo entre pares en una estructura horizontal; tanto que en algunos momentos el propio docente puede ser confundido con un par. El uso de computadoras conectadas a Internet favorece la construcción de este tipo de entornos colaborativos pero es la modalidad de trabajo lo que en definitiva define las características de este tipo de experiencia educativa. Las computadoras, los cables, los programas informáticos no bastan para constituir un entorno de trabajo colaborativo ni un medio social, las redes educativas, en tanto medios sociales, están constituidas por personas y por las experiencias de estas personas

ER: ¿Qué posibilidades ofrecen las redes sociales como plataforma de estudio colaborativo en distintos los distintos niveles de enseñanza? ¿Podría darnos ejemplos concretos de estos usos?
DL: Hace algunos años, Begoña Gros, una autora catalana, escribió un artículo en el que decía que para que entren las computadoras en la escuela primero hay que cambiar la escuela. Yo pienso que para que se produzca este cambio se deben replantear algunos de los preconceptos sobre los cuales se estructura el funcionamiento escolar. Debemos reflexionar acerca de la función de la escuela en la sociedad contemporánea… y ahí existe un nudo de conflicto. Porque hoy estamos hablando de modelos colaborativos y la escuela lo que fomenta desde que se ingresa en la escuela primaria hasta los estudios universitarios de postgrado, es el éxito personal basado en la competencia y no en el éxito colectivo.
No es fácil… Nosotros desde la Cátedra de Tecnologías Educativas en la UBA intentamos implementar formas de trabajo colaborativo. Hemos utilizado alternativamente una aplicación para la creación de redes sociales y un blog diseñado de tal como que todos los estudiantes pueden publicar materiales de interés para sus compañeros, así como sus propios trabajos. Si bien inicialmente encontramos ciertas reticencias, los estudiantes terminan valorando, por ejemplo, la posibilidad de conocer los trabajos realizados por sus compañeros y el proceso de realización de los mismos.

ER: ¿Cómo imagina la escuela del futuro? ¿Qué lugar ocupa en ella la tecnología?
DL: Es difícil desarrollar en el contexto actual un sistema que promueva el trabajo colaborativo sin un cambio de mentalidad (de docentes, estudiantes y padres). Por eso, es importante incorporar metodologías de enseñanza y aprendizaje colaborativos desde la escuela primaria, o incluso antes. No se trata sólo de darles a los niños y niñas una computadora. Es necesario dejar de basar la educación en un sistema jerárquico basado en premios y castigos. Pero eso entra en conflicto con los valores que predominan en el modelo de sociedad en que vivimos. La disyuntiva planteada es la siguiente: las computadoras servirán para crear una escuela basada en la colaboración, el pensamiento crítico y la construcción social del conocimiento o se utilizarán para afianzar un modelo de educación que renueve el control, la vigilancia y el autorismo que caracterizan a la escuela tradicional. En este sentido las computadoras entregadas en el marco de Conectar Igualdad están equipadas con un programa que permite que los docentes monitoreen lo que están haciendo los estudiantes con la máquina. A mi, esto me parece inquietante.

ER: ¿Cuáles son las características que se observan en el uso de TIC en la enseñanza en el nivel superior? ¿Cómo abordan las universidades argentinas el tema de la capacitación docente?
DL: Hay carreras universitarias donde el uso de las TIC es imprescindible para el desarrollo de los estudios, sobre todo las que tienen que ver con ciencias e ingenierías. Por otro lado, es difícil imaginar la enseñanza de carreras vinculadas con el audiovisual sin el apoyo de dispositivos informáticos. En otras áreas la situación es diferente. Por ejemplo, en ciencias sociales el uso de TIC es más limitado. Se utilizan especialmente para ingresar y tabular datos en estudios cuantitativos, para buscar información, para presentaciones de diapositivas, como medio de comunicación entre los estudiantes y entre docentes y estudiantes en algunos pocos casos para realizar trabajos colaborativos. Aunque estos usos empiezan a naturalizarse, la utilización de TIC continua dependiendo de la decisión de cada docente y también del equipamiento disponible en cada institución.

ER: ¿Cuáles son los temas en los que está trabajando actualmente o que le quitan el sueño?
DL: Me cuesta entender por qué los chicos, en general, son tan pocos curiosos y por qué, salvo contadas excepciones, apenas se cuestionan la información y las ideas que reciben a través de los medios o del sentido común, independientemente de su pertinencia o del la fuente en de la que haya salido. Les cuesta mucho abandonar un prejuicio cuando ya lo tienen incorporado. Hace algunos meses salió en los diarios una noticia que debe haber pasado desapercibida para la gran mayoría de los ciudadanos. La noticia contaba que la Asociación Internacional de Psiquiatría Mundial eliminó como patología al narcisismo en tanto este comportamiento ya es normal, que está tan incorporado en la sociedad que ya no se puede considerar una enfermedad. Al leer esto me puse a pensar qué implica el narcisismo. Básicamente el narcisismo es un no registro, un no reconocimiento de los otros, de aquel que no soy yo, lo cual no necesariamente significa su negación. Sencillamente no lo reconozco al otro, mi semejante, como par. E intente vincular esto con la educación: Si yo soy único y mi punto de referencia soy yo, ¿Cuánta receptividad tengo hacia lo que me diga el otro? Si yo no reconozco al otro, no lo valoro como semejante. Esta actitud genera una pérdida del sentido de pertenencia comunitario. El bienestar colectivo deja de aparecer como un objetivo social e individual. La sociedad, marcada por el narcisismo, establece como meta el éxito personal, medido en dinero y “fama”. Programas de televisión como Gran Hermano y otros reality similares muestran primeros rasgos de la celebración del narcisismo que ofrecen entornos digitales como “Facebook” o “Twitter” en donde lo importante, para muchos de sus usuarios, es mostrar cuantos “amigos” o “seguidores” consiguen reunir y a cuantos les “gustan” los mensajes que publican.
Esta tendencia, imagino, puede llegar a tener consecuencias serias para la educación. Si los niños y jóvenes no reconocen en otras personas (maestros, profesores u otros) la capacidad de facilitarles el aprendizaje de algún conocimiento valioso y consideran, desde una actitud omnipotente, que se bastan por si mismos para aprender lo que sea (acarreando posibles prejuicios y errores) el futuro de la escuela, en sentido amplio, no parece halagüeño, el del conocimiento tampoco.
Espero que pasada la fascinación que producen las pantallas electrónicas, los seres humanos no nos ahogaremos, como Narciso, en el reflejo de nuestra propia imagen y seguiremos buscando la mirada y la presencia de nuestros semejantes para vivir.