1998 – Reflexiones abiertas : el uso de las redes multimedia en la formación

Reflexiones abiertas : el uso de las redes multimedia en la formación.
Ponencia presentada por Diego Levis en el I Congreso Internacional de la Publicación Electrónica
Barcelona, mayo de 1998.

1- Tecno-utopía y globalización
La comunicación se ha ido convirtiendo a partir del final de la segunda guerra mundial, y con mayor intensidad a lo largo de los últimos años, en una utopía alternativa a las ideologías políticas que protagonizaron gran parte del debate intelectual desde la Ilustración hasta el definitivo derrumbe del modelo soviético de socialismo. Así, en las visiones hiperbólicas de algunos profetas de la tecnocultura digital las tecnologías de la información y comunicación digital (TIC) aparecen como el vehículo que, a través de las redes telemáticas avanzadas, nos conducirá hacia una sociedad más justa e igualitaria

Sin embargo esta tecno-utopía está lejos de representar una verdadera alternativa al actual sistema socio-económico. Por el contrario parece responder perfectamente a las aspiraciones de globalización económica y cultural de los centros de poder. Pero no por esto debemos negar la indudable capacidad de comunicación y transmisión del conocimiento que ofrecen los medios digitales, en especial Internet. El reto es conseguir establecer un uso comunitario de la red de tal densidad que impida que sea colonizada definitivamente por el modelo comercial y consumista dominante en los medios de comunicación tradicionales.

2- Las redes telemáticas : infraestructura básica de la sociedad del conocimiento
En la sociedad compleja que se va conformando en este final de siglo (la siempre móvil sociedad de la información) la trascendencia del transporte de bienes materiales es poco a poco reemplazado por la importancia creciente que adquiere la transmisión y procesamiento electrónico de datos (alfanuméricos, imágenes fijas o en movimiento, sonidos). Las redes telemáticas se han ido convirtiendo en la infraestructura tecnológica básica para la construcción de la sociedad del conocimiento. En este contexto la capacitación de las personas implica un sistema educativo basado cada vez más en las telecomunicaciones y no en el transporte.

3- Educación y tecnologías informatizadas
En el centro de muchas de las promesas que rodean a las tecnologías de la información y la comunicación es habitual encontrar referencias a los beneficios que se le atribuye al uso combinado del ordenador y las redes telemáticas en la educación y formación de niños, jóvenes y adultos. En más de una ocasión se trata de discursos huecos cuya única función es la de servir como legitimador de determinadas estrategias de expansión comercial (p.e. Microsoft utilizó argumentos de este tipo en el lanzamiento comercial de la norma de CD-Rom para PC dentro de su estrategia de introducción en el mercado doméstico).
Sin embargo, más allá de los eslóganes propagandísticos, lo cierto es que el proceso de informatización de la sociedad, establece nuevas necesidades y prioridades para la enseñanza escolar y la formación universitaria y profesional.
El modelo educativo tradicional, basado en la transmisión de conocimientos por parte de maestros o profesores, resulta hoy insuficiente para preparar a niños y jóvenes a vivir en una sociedad marcada cada vez más por una rápida transformación tecnológica – de hecho los niños de los países económicamente desarrollados crecen inmersos en un mundo de ordenadores y otros aparatos informatizados (Videojuegos, discos compactos, magnetoscopios, etc.)-
Desde esta perspectiva las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) adquieren una importancia doble para el proceso formativo:
– como herramienta educativa
– como contenido de la educación.

La introducción de las TIC en los centros educativos conduce a cambios significativos en la función de los profesionales de la enseñanza y a una modificación profunda del paisaje educativo.
Los recursos multimedia, tanto en soportes ópticos como el CD-Rom o el CD-i., como a través de las redes telemáticas, ofrecen a los enseñantes la posibilidad de disponer de fuentes documentales de muy difícil acceso de otro modo. Asimismo la capacidad interactiva de los medios digitales facilita a los alumnos la adquisición de diferentes habilidades a través de la experimentación gracias a simulaciones cada vez más “realistas”. Las redes telemáticas, además, abren paso a la posibilidad de generar formas fluidas de comunicación entre estudiantes y profesores de centros educativos geográficamente distantes entre sí. Esto empieza a generar la aparición de “comunidades virtuales” de trabajo cooperativo entre alumnos de dos o más centros. Todo lo reseñado hace del enseñante cada vez más un administrador de información y un guía de recorrido pedagógico que un transmisor de saberes y habilidades (p.e. acceder a la WWW es en sí mismo una experiencia educativa.).
Las TIC estimulan en el alumno una actitud más activa, un mayor compromiso con su propio aprendizaje.
Para que este proceso alcance todo su potencial es necesario que los educadores venzan sus reticencias ante las TIC. Estas no deben ser vistas con desconfianza, como una amenaza a su función educadora, sino como un instrumento de ayuda que enriquece y facilita su labor.
La incorporación de las tecnologías digitales en las escuelas e institutos obliga a establecer medios para la formación y perfeccionamiento de los docentes. Formación que no debe limitarse sólo a los aspectos técnicos sino que debe contemplar métodos didácticos y de comunicación que permitan a los profesionales de la enseñanza asumir nuevas estrategias pedagógicas, como puede ser el trabajo en común con compañeros de otros centros educativos.

4- El juego informático como pedagogía
Una de las principales bazas en la que se apoyan los juicios favorables al papel que han de jugar las técnicas de comunicación y simulación digital como instrumento pedagógico es el gran atractivo que ejerce el ordenador entre niños y jóvenes.
La incorporación de elementos lúdicos en los programas educativos -o elementos educativos en los juegos (el orden de los factores ¿altera el producto?)- puede servir para incentivar el interés de los alumnos no sólo hacia el medio en sí mismo sino también, y sobretodo, por los contenidos. Se trata de aprovechar el hecho de que el juego informático forma parte de la vida cotidiana de un altísimo porcentaje de niños y jóvenes del mundo industrializado- según un estudio de la C.E.C.U de 1994 el 78% de los niños españoles entre 8 y 14 tenían en su casa algún sistema de juego informático (para más datos ver Levis, D. Los videojuegos, un fenómeno de masas. Barcelona, Paidós, 1997).
Gracias a la estructura hipertextual que caracteriza a los programas multimedia, el estudiante puede pasar fácilmente de un texto a visualizar procesos abstractos, e ir de un esquema a una secuencia de imágenes “sensibles” que puede recorrer, interactuando libremente con ellas. Puede, si lo desea, volver sobre sus pasos y detenerse sobre un detalle que antes no le había llamado la atención, y así tantas veces como lo crea necesario. De hecho, la mayor originalidad , y potencial, del multimedia aplicado a la enseñanza reside en la posibilidad de generar simulaciones interactivas y no en su estructura hipertextual..
El aspecto lúdico del programa multimedia convierte a esta forma de aprendizaje en mucho más atractiva que los cursos tradicionales. Así, por ejemplo, a través del juego el ordenador ofrece la posibilidad de que los niños experimenten modelos de procedimientos sistemáticos que con los métodos tradicionales de enseñanza, suelen resultarles difíciles de comprender.

5- Conclusiones :¿hacia el aula virtual?
Sin poner en cuestión las evidentes ventajas que ofrece el uso de las nuevas técnicas de simulación digital en la enseñanza, en demasiadas ocasiones se suelen ignorar tanto las necesidades como los comportamientos reales de los estudiantes, que son en última instancia quienes han de sacar provecho de estas herramientas.
Tampoco se suele emplear mucho rigor en el análisis del modelo educativo actual. Así, por ejemplo, cuando se afirma que los alumnos en las escuelas y universidades sólo aprenden lo que saben sus maestros y profesores – argumento que se ha convertido casi en un lugar común- se omite cualquier referencia al uso complementario de fuentes documentales y bibliográficas de diverso origen, que durante generaciones han servido para preservar la memoria del conocimiento humano y apenas se hace referencia al intercambio de reflexiones e informaciones con los propios compañeros.
En contrapartida, se hace hincapié que en el modelo emergente basado en la utilización de las técnicas de simulación digital y las redes de telecomunicaciones cada estudiante tendrá acceso a muchos maestros para cada materia en el momento en que lo desee. Además, se añade, podrá profundizar sobre cualquier tema tanto cuanto quiera pues tendrá a su disposición miles de especialistas alrededor de todo el mundo, olvidándose, entre otras cosas, de la existencia de barreras lingüísticas.
Las connotaciones sociales de este modelo traspasan los cambios estrictamente pedagógicos para adentrarse en los delicados vericuetos que relacionan la vida privada y la organización social.
La escuela es el principal espacio de socialización del niño fuera de su hogar y uno de los más importantes para los jóvenes antes de su incorporación al mundo laboral. El aula ha demostrado ser un lugar muy adaptable y duradero para el aprendizaje. Las actividades extracurriculares en la escuela (deporte, teatro, música, etc.,) aportan por sí mismas habilidades de comunicación personal y grupal que las personas necesitan para vivir unas con otras
Muchos de los análisis prospectivos que anuncian la progresiva desaparición de la institución escolar tienden a ignorar este papel fundamental, de tanta o mayor importancia que el de servir como simple correa de transmisión de conocimientos.
Gracias al desarrollo de las máquinas de comunicar y de las redes de telecomunicaciones es posible realizar a distancia un amplio y creciente abanico de actividades, lo cual nos permite un mejor aprovechamiento del tiempo, recurso limitado por definición.. Sin embargo, cuando se formulan ideas maximalistas como la expresada por los apologistas de la tele-enseñanza – y de lo que podríamos definir como “televida”- frecuentemente se olvida que la formación de los usos sociales de la tecnología son lentos y complejos, y que la consolidación de los nuevos espacios de uso se va forjando con el paso del tiempo. Con mayor motivo cuando, como en este caso, lo que se propugna implica en último término una transformación radical del conjunto de la organización social.
En el futuro habrá que encontrar una armonía entre el aprovechamiento pedagógico de todos los recursos multimedia disponibles en cualquier soporte y el uso de materiales didácticos de otra naturaleza, entre el aula virtual y el aprendizaje en el aula convencional, todo ello bajo la dirección, orientación y supervisión experta de profesionales de la enseñanza. Profesionales cuya función, ante la avalancha de información, será jerarquizar y elegir los contenidos. Darles un sentido.
El riesgo, enorme y cierto, es que si los sistemas multimedia se convierten en el principal vector del proceso educativo se ahonde cada vez más la brecha cultural, y por ende la desigualdad de oportunidades, entre los niños y jóvenes del mundo rico -con fácil acceso a la tecnología- y los hijos de las comunidades con menores recursos, condenados a sufrir en carne propia la falta de esperanzas que impone el modelo socioeconómico neoliberal vigente, que cuestiona la existencia de la educación gratuita, universal e igualitaria.

(c) Diego Levis,1998