1998 – Los juegos hacen crecer

Los juegos hacen crecer

Por Bill Gates. Clarín, suplemento de informática, 11/11/1998

Me gustan los juegos, tanto en la pantalla de una computadora, como fuera de ella.
Cuando era chico, en mi familia solíamos entretenernos con juegos de mesa. Y me sigue gustando jugar al póquer, al bridge y al ajedrez.
Hace algunos años, en mi época de estudiante universitario, existía un juego de video muy popular, denominado Breakout. Perdí mucho tiempo con ese juego, y también jugando al póquer.
Este interés mío por los juegos se hizo evidente cuando las primeras computadoras personales salieron al mercado a principios de la década del 80. Mi empresa ofreció varios programas de juegos, además del sistema operativo MS-DOS.
Hoy casi nadie recuerda algunos de esos programas, tales como Adventure y Typing Tutor, un software que también servía para aprender a tipiar en la computadora.
Pero también en esa época lanzamos al mercado uno de los primeros simuladores de vuelo: el Flight Simulator, que todavía se sigue vendiendo muy bien luego de 17 años y de numerosas actualizaciones .
En años recientes, Microsoft ofreció una línea completa de juegos de computadora y alentó a otras empresas a invertir en juegos. Lograr que numerosas compañías fabriquen ese tipo de programas ayuda a ampliar el mercado de las computadoras personales.
Solía sentirme bastante avergonzado por lo difícil que resultaba instalar juegos en las computadoras personales. ­Era terrible! En la época del Windows 3.1, más allá de que le habíamos incorporado un juego de solitario y el famoso Buscaminas, abundaban los conflictos entre la mayoría de los juegos y los programas de texto.
Muchas veces, los usuarios debían contratar un experto para instalar un programa de juegos. La frustración sentida por muchas personas hizo que durante bastante tiempo el mercado para ese tipo de aplicaciones careciera de incentivos.
La situación mejoró bastante. Es mucho más sencillo para las editoriales crear programas, pues se los instala con facilidad y funcionan bien en diferentes configuraciones. Debido a que los equipos y los programas están mejorando, las editoriales pueden concentrarse más en crear juegos imaginativos y menos en la parte puramente electrónica de adaptarlos a las computadoras.
El límite entre lo que es un juego y lo que no lo es resulta cada día más difícil de establecer. Por ejemplo, hay programas que simulan un espacio interactivo, en el cual el usuario parece caminar. ¿Es eso acaso un juego? Y si un chico usa programas educativos que le ofrecen desafíos, recompensas y feedback, ¿está aprendiendo o está jugando?

Del soft al hard
En Microsoft también diseñamos y fabricamos varios modelos de joysticks. Es una forma de brindar mejores interfases a quienes juegan con la computadora. A propósito de esto, siempre me preguntan si pienso que algún día me dedicaré a fabricar computadoras. Y mi respuesta es siempre la misma: no. Microsoft fue y es una empresa dedicada a los programas de computadora. Queremos abastecer a las empresas que fabrican equipos, pero no competir con ellas.
Por supuesto que diseñamos y fabricamos algunos otros productos periféricos como mouses o teclados ergonómicos. También producimos diseños para equipos que trabajan con nuestros programas.
Por ejemplo, diseñamos las versiones iniciales de las palmtops, las pequeñas computadoras personales que caben en la palma de la mano, a fin de adaptar mejor el sistema operativo especial denominado Windows CE.
Recientemente salieron al mercado estadounidense varios modelos de computadoras pequeñas, denominadas genéricamente WinCE -porque usan nuestro sistema operativo-, que no son tan chicas como una palmtop, pero sí más pequeñas que una notebook. Traen teclado y monitor con color, son muy livianas y tienen memorias RAM de 16 megabytes.
Otro ejemplo es nuestra unidad WebTV (el sistema que busca combinar Internet y la televisión en un solo aparato receptor) que diseñó las cajas denominadas set-top box, ésas que muchas personas emplean ahora para explorar la Internet desde sus aparatos de televisión. Pero preferimos entregar los diseños a los fabricantes y no producirlos nosotros.

BILL GATES