2001- Los cibernautas son más sociables que aquellos que no usan Internet

Publicado en Clarín, 17/12/2001
Los cibernautas son más sociables que aquellos que no usan Internet
Un estudio de la Universidad de Warwick echa por tierra el mito del internauta aislado y solitario. Por el contrario, dice que Internet genera vínculos nuevos y enriquece la vida social. Y sus usuarios participan más en tareas comunitarias.

Un joven de anteojos, desgarbado, sentado horas y horas frente a su computadora en silencio. Durante años se creyó que esa actitud era sinónimo de aislamiento, de sobredosis de soledad. Sin embargo, un estudio realizado en Inglaterra por la Universidad de Warwick demuestra todo lo contrario: los usuarios de Internet son más sociables que los que no suelen relacionarse con las computadoras, dice el informe.
“No dejan de ver a sus amigos y a su familia porque están mucho tiempo con la computadora. Simplemente ven menos televisión”, asegura Andrew Oswald, uno de los investigadores del proyecto. El relevamiento muestra también que los internautas suelen participar más en organizaciones de ayuda comunitaria que las personas que no usan Internet.
A medida que sigue creciendo la cantidad de usuarios de Internet en todo el mundo —inclusive en países como China donde que existen muchos controles— el estereotipo del navegante aislado se desvanece. Incluso, la distinción conectado/desconectado empieza a ser una anécdota de los pioneros ante el crecimiento de servicios de banda ancha (donde no se consumen pulsos telefónicos al conectarse a Internet) como ADSL o cablemódem.
Epidemia de parejas
Ya pasó el tiempo en que causaba sorpresa la noticia de una pareja que se encontró en Internet y poco tiempo después, se casó. Hoy es algo bastante común.
“A Andrés lo conocí hace tres años. Nunca había chateado y, de casualidad, me metí en un chat. No había ningún argentino y mucho menos de La Plata. Al rato entró y nos pusimos a charlar, después seguimos mandándonos mails. Nos encontramos recién al mes”, recuerda Alejandra Vera, de 22 años, quien trabaja en un locutorio de La Plata.
Como esta historia se pueden encontrar miles. Y no son exclusividad de la generación que creció con la computadora incorporada al paisaje doméstico. Mucha gente que se resistía a las computadoras en un inicio, y que sólo las utilizaba para trabajar, al poco tiempo descubrió cómo podían enriquecer su vida social en la red.
Raúl Frías, un contador de 51 años, divorciado con tres hijos, cuenta: “Conocí gente a través de Internet, en páginas donde uno aclara si busca una pareja estable o una transa. En mi caso lo único que hice fue dejar mi perfil y esperar a que me escribieran. El contacto empieza por mail, a veces con el intercambio de alguna foto, un llamado, y después un encuentro. Así conocí a Gabriela, actualmente mi novia. El año que viene nos casamos”.
Hay muchas formas de establecer vínculos en Internet: correo electrónico, chat, programas de mensajería instantánea. De estos últimos el ICQ y el Messenger son dos de los más conocidos. Si un canal de chat es como intentar conversar en una disco, éstos programas son más parecidos a una reunión de amigos. Se puede decidir a quién invitar y con quién hablar.
Según un informe de The Pew Internet & American Life Project —un centro de estudios dedicado a la investigación del impacto de Internet en la vida cotidiana—, en los Estados Unidos hay 17 millones de adolescentes que usan Internet. De ese total, 13 millones consideran que los programas de mensajería instantánea son “fundamentales en su vida”. En promedio, una sesión dura alrededor de media hora. A la vez, lo más habitual es que se realice entre tres compañeros y, en muchos casos, suele sumarse una persona ajena al grupo inicial de amigos.
Del mismo estudio surge que el 83 por ciento de los adolescentes que usa Internet lo hace desde su casa; el 11 por ciento prefiere el colegio y sólo el 2 por ciento, opta por un cibercafé para conectarse.
Del chat al pool
En Argentina este servicio también es muy utilizado por los jóvenes. Cecilia Raimondi, de 19 años, pasa cinco horas conectada todos los días. De esta manera conoció su actual grupo de amigos con los que sale los fines de semana a jugar al pool. Ezequiel Zelicowicz, de 13 años, tiene a 300 personas en su lista de contactos, de los cuales sólo 30 eran amigos previos: “Pasan un montón de cosas en el ICQ que hablando no pasarían. Nos peleamos, nos amigamos, salen temas que no se hablan en la vida cotidiana”.
Parece claro que Internet no es un medio de comunicación que aísle a las personas, sino todo lo contrario. Suele contribuir a generar vínculos y, en muchos casos, es el escenario del inicio de una relación que continúa en la vida real.