1999 – “Regreso a clase”

DESDE EL PACÍFICO – Francis Pisani en Ciberp@is, El País, 9/9/1999
Regreso a clase

En las universidades estadounidenses, más del 60% de los estudiantes navegan en la red todos los días y casi el 85% posee un ordenador, de acuerdo con el diario USA Today. La misma fuente explica que de hecho es posible matricularse, ser aceptado, comprar un colchón, quejarse de la mala calidad de un restaurante, estudiar, pedir una pizza, romper con el amorío del momento, contradecir a un profesor, vender libros usados y aprobar un examen, “todo eso, en línea”.
La tecnología parece hacerse omnipresente. La Universidad de Indiana pagó seis millones de dólares a Microsoft para que sus alumnos, maestros y empleados tengan acceso a todos sus productos. Más de 2.000 ordenadores fueron instalados a lo largo y ancho del campus. En Carnegie Mellon, templo de las tecnologías de la información, lo último es la comunicación inalámbrica. En los jardines o en el café, los estudiantes pueden abrir su portátil y hacer sus búsquedas en línea.
La Universidad de Texas en Arlington exige que los recién ingresados sepan utilizar un ordenador. Entre las habilidades requeridas figuran el manejo de hojas de cálculo, base de datos y tratamiento de texto, del correo electrónico y la capacidad de efectuar búsquedas en línea.
“El ordenador está cada vez más integrado a la vida de los estudiantes”, explica Myles Brand, presidente de la Universidad de Indiana. Los alumnos no tienen alternativa: desde el mes de abril el GRE (Graduate Record Exam), que forma parte del proceso de admisión a las universidades, sólo se lleva a cabo en línea.
Desde el pasado 10 de febrero, las disertaciones escritas por los 400.000 aspirantes a las escuelas de comercio son evaluadas por un humano y una máquina. Ésta, llamada e-rater (literalmente, “evaluador electrónico”), fue desarrollada por el Educational Testing Service (Servicio de Evaluación Educativa), una empresa de Princeton. Los partidarios del examinador que esperan reducir de esta forma los costes de los exámenes de admisión aseguran que no hay más diferencia entre las notas otorgadas por un profesor y una máquina que entre aquellas que quedan a cargo de dos humanos.
Un estudio, realizado por la compañía NPD Online Research, revela que casi dos terceras partes de los niños con acceso a un ordenador lo usan para hacer los deberes, y el 85% se conectan a Internet. Lo hacen cuando deben preparar un trabajo (88%), para comunicarse con los amigos (43%) y para preparar los tests (13%). Más de la mitad de quienes poseen un ordenador en casa pasan una hora todos los días frente a la pantalla, y 30 de estos minutos son consagrados a buscar información en línea para terminar la tarea. De acuerdo con los encuestadores, el gran cambio es que “los padres pueden desempeñar un papel importante en la educación de sus hijos”.
Esta invasión tecnológica de la escuela y la universidad es posible gracias a que las inversiones en la materia se han triplicado desde 1991. Los críticos, sin embargo, afirman que los beneficios no son del todo evidentes y la sociedad estadounidense comienza a requerir un estudio del impacto de las TIC en la calidad de la educación.
Un informe publicado por Milken Exchange, una fundación dedicada a estudiar el asunto, concluye que la influencia de los ordenadores e Internet en la educación es en buena medida positiva, sobre todo cuando los maestros cuentan con una formación adecuada y los objetivos pedagógicos están claros.
Pero la profesora Martha Stone de la Universidad de Harvard subraya que “uno de los problemas recurrentes en la relación entre educación y tecnología es que mucha gente piensa primero en la tecnología y después en la educación”.

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