1994 – “La aparición de las redes-mercado y la economía de las empresas editoriales”. Por Giuseppe Richeri

A principios de 1994, en fecha próxima al lanzamiento de “Netscape” (buscador fundamental en la primera etapa de popularización de la por entonces novedosa Web), Giuseppe Richeri investigador y docente italiano, en quien reconozco a uno de mis maestros, publicó en la revista española “Telos”,  un artículo titulado  “La aparición de las redes-mercado y la economía de las empresas editoriales” en el que caracteriza a las redes telecomunicaciones en su encuentro con la informática como mercado, en el sentido de espacio de intercambio económico.
“(…) Además de ser lugares de producción de servicio, las redes se convierten también en un lugar de transacción económica y, por consiguiente, en un mercado. Los actores que pueden acceder a este mercado son todos aquellos que estén conectados a la red; la geografía del mercado está definida por la extensión de la red; los productos cambian sus funciones de acuerdo con las características técnicas y físicas de la red, las transacciones financieras son realizadas y controladas por la red. La red tiene capacidad también para segmentar el mercado, seleccionar los clientes y organizar la promoción y comercialización de los servicios.
Ya a comienzos de la pasada década, un estudioso americano había intuido que las redes estaban pasando de las funciones de infraestructura a funciones de mercado, y, a propósito de los servicios telemáticos, hacía la siguiente observación:
“Ordenes, facturaciones y consignaciones pueden ser facilitadas y todo tipo de transacciones pueden realizarse, tanto al por mayor como al por menor,a través de los intermediarios o a gran escala. En realidad (…), lo que se desarrolla es un mercado sobre una red de comunicaciones, o una red-mercado” (Herbert Dordik, The Electronic Marketplace, Nordwood, Nj, 1981).
Lo que entonces parecía una inteligente intuición, hoy comienza a tener respuestas concretas en los proyectos y estrategias de las grandes empresas del sector de la industria cultural. Ya están en marcha los preparativos, por parte de algunas empresas más dinámicas, para sustituir la producción de bienes de soporte físico (libros, discos, películas de vídeo, etc.) con la prestación de servicios a través de la red. Para dar una idea de la novedad basta con poner el ejemplo de un nuevo servicio denominado vídeo a la carta (video on demand) (…)”

Han pasado 20 años desde que este texto fue escrito. La red es hoy, tal como lo pronosticaba Richeri, un inmenso espacio de intercambio de bienes y servicios culturales

LEER ARTÍCULO COMPLETO