2000- Videojuegos que nunca verás, por Daniel Gómez

Videojuegos que nunca verás.  Este artículo se publicó originalmente en “En.red.ando” añorada revista electrónica sobre tecnoculturas dirigida por el periodista y consultor español Luis Angel Fernández Hermana- Daniel Gómez Cañete, es docente, investigador y consultor especializado en videojuegos y en cambios tecnológicos.

“Los videojuegos que se describen en este artículo probablemente no verán nunca la luz. Se trata de un simple intento de buscar nuevas metáforas para los videojuegos, nuevos temas de donde sacar personajes y situaciones. En definitiva, de buscar los rasgos de una nueva generación de videojuegos, fuertemente comprometidos con la realidad. Es casi imposible que una multinacional del videojuego se decida a llevar adelante proyectos semejantes. Es perfectamente comprensible. Pero quizás existan creadores independientes que alguna vez se han sentido empujados a desarrollar un videojuego diferente. Ahí van unas cuantas ideas.

Kwane en Sinpapelandia
Esta es una aventura gráfica al más puro estilo de Lucas Arts: apuntar y hacer clic es el método utilizado para guiar a Kwane, un inmigrante que parte de su Ghana natal para llegar a Europa y buscarse la vida. Los escenarios de este juego son muy variados, desde el bello desierto del Sahara a los bulliciosos barrios de las ciudades de la costa atlántica africana, y se aprovechan de los espléndidos gráficos 3D. La búsqueda de objetos y las conversaciones con los demás personajes del juego son una parte importantísima del juego, ya que de otra manera Kwane no podrá avanzar hacia su objetivo. Las mafias locales, los oficiales de policía corruptos o los cooperantes serán algunos de estos personajes, que pueden ayudar o perjudicar al protagonista en su aventura. Además de los métodos típicos de las aventuras gráficas, Kwane en Sinpapelandia ofrece nuevas y espectaculares secuencias de acción. El trayecto en patera pondrá a prueba nuestra habilidad para esquivar los rompientes, las patrulleras y los tiburones, mientras que una vez en Sinpapelandia tendremos que enfrentarnos a redadas por sorpresa de la policía. La última fase del juego, durante la cual el protagonista deberá conseguir sobrevivir durante un tiempo determinado en Sinpapelandia es sin duda la más interesante. Los personajes se multiplican, y la mayoría hablan en un idioma incomprensible para Kwane. Solo escogiendo bien sus compañías y los objetos a utilizar con cada personaje podremos llegar al final sin ser apaleados o deportados. Eso si no nos ahogamos por el camino.
Sim Democracia
Este juego de simulación y estrategia política ha sido programado con una red neuronal de inteligencia artificial basada en “El Principe” de Maquiavelo, al que se le han añadido los últimos pluggins de la escuela de economía de Chicago y de manipulación de medios. El objetivo es simple: alcanzar el poder y mantenerse en él. El jugador puede luchar contra los contrincantes controlados por la máquina o bien contra otros jugadores a través de Internet. Cada jugador tiene a su disposición una cantidad inicial de dinero que puede utilizar para comprar medios de comunicación, alquilar los servicios de economistas especialistas en optimización financiera o bien buscar recursos en los bajos fondos. De manera aleatoria, al principio del juego se reparten sendas agendas de contactos.: no se sabe nunca que compañeros de viaje se encontrarán: la iglesia, el ejercito o bien cantantes con demasiadas operaciones de cirugía estética. El juego empieza en una fase llamada de transición en la cual hay un gobierno de concentración y un año para desarrollar una campaña, tras la cual se producen las primeras elecciones. Dependiendo de los niveles de dificultad, los participantes deben de convencer a una ciudadanía más o menos informada, de manera que en los niveles más bajos de dificultad los votantes se creerán al líder que más gaste en propaganda. Sim Democracia es un juego de los que enganchan, y en Internet se pueden leer historias terribles de jugadores que perdieron el trabajo y la familia por no querer abandonar el poder.
The Age of Oil
Siguiendo con el mismo esquema iniciado en el legendario Age of Empires, nos llega este magnífico juego de estrategia que nos sitúa en plena era de la exhuberancia (también conocida como Edad del Petróleo). El período histórico que abarca desde 1914 hasta el 2041 presenta los escenarios más impactantes de la historia de la humanidad: dos guerras mundiales, el imperialismo cultural, la globalización económica, la estupidización de la sociedad, la destrucción del ecosistema, todo ello alimentado por el motor de nuestra civilización moderna: las fuentes de energía no renovable. Como en otros clásicos de la talla de Civilization, The Age of Oil permite al jugador ponerse al timón de la historia. Ya desde las primeras guerras mundiales, hay oportunidades para todos los gustos: impedir la invasión Alemana de Checoslovaquia, no matar a Kennedy, instaurar la tercera república en España, invadir Kuwait y derrocar a Saddam, etc. Pero es cuando nos adentramos en el futuro cuando se descubre el auténtico desafío del juego. A partir del 2010 la extracción de combustibles fósiles inicia un descenso irrecuperable. Combinado con un sobrepasamiento de la capacidad de carga del hábitat por el exceso de población se llega a una emocionante fase final donde la victoria será para el jugador que sepa realizar una transición hacia otro tipo de sociedad, o bien elimine a los demás adversarios. Está última situación, aunque se considera como victoria, resulta finalmente penalizada, ya que tras eliminar a los adversarios, el bando restante desaparece con la última gota de petróleo. The Age of Oil es uno de los videojuegos más completos del mercado: no sólo propone estrategia; ésta la combina con la diplomacia, la geopolítica (muy importante para situar bien los oleoductos en la fase final) y, por supuesto, las tácticas militares.
¿Algún día?
Quizás antes de lo que este articulista espera. De hecho, la idea del primer juego (Kwane en Sinpapelandia) no es original. Existía un proyecto para realizar un videojuego muy similar, aunque parece que no pasó de ser una idea y no ha llegado a materializarse. Este humilde escritor y aficionado a los videojuegos regalaría estas y otras ideas similares a creadores multimedia inquietos.”

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